viernes, 12 de junio de 2020

Taller de literatura de 3a turno mañana , profe Sergio Mattano , viernes 12/6

Palabritas

¡Feliz viernes, personas de 3° A! ¡Una nueva semana se termina y un finde largo se asoma! 
Les voy a proponer un juego para escribir ¿se animan? Bueno, vayan buscando los siguientes materiales: 
Lápiz, lapicera (o lo que usen para escribir, por ejemplo, una maquina de escribir o unx tíx que tiene linda letra y se quedó sin batería en el celu)
Cuaderno de Literatura (ese de las tapas marrones)
Revistas viejas o diarios (que siempre son viejos)
Tijera (de las chiquitas, no las de podar)
Bolsa (de plástico o papel o una caja o algo que impida que veamos fácilmente en su interior y sirva para meter la mano. No, no es una adivinanza. No, un guante sirve para meter la mano y no se ve adentro, pero no estoy hablando de un guan… ¿Saben qué? Mejor una bolsa cualquiera)
“¿Y ahora qué hacemos con todo eso, Barbudito?” ¡Epa! ¡Un cacho de paciencia, che!
Vamos a buscar en la revista y recortar palabras enteras. ¿Cuáles? Las que tengamos ganas. Por ejemplo “chancho” o “fideicomiso”. ¿Cuántas? Más de 10 palabras, menos de un millón trescientas veintitrés.
Vamos a abrir la bolsa (o la caja o el guante… ¿Pero qué digo? ¡No hay ningún guante!) y vamos a poner las palabras que recortamos adentro. (¡Ey! ¡Despacito que, si no, quedan todas hechas un bollo de palabras y se mezclan y confunden! ¡Mirá: ahora parece que dice “fideichanchiso”!) 
Vamos a sentarnos frente a nuestros instrumentos de escritura (lapicera, cuaderno, máquina, tíx amanuense), en un lugar cómodo, y le vamos a pedir ayuda a alguien que esté con nosotrxs para que nos dé una “señal de largada” para comenzar a escribir un cuento y nos grite un “Tiempo” cuando hayan pasado 1 minuto y medio (o 2 minutos, si son más punks).
Nuestro cuento comenzará con la siguiente frase: “Mi historia comienza en una fría tarde de otoño en la que no tenía guantes, pero salí igual al patio para jugar a…”. Pensemos cómo nos gustaría seguir y, cuando estemos listos, le pedimos a quien nos acompaña que nos tome el tiempo de escritura: 1 minuto y medio, recuerden.
Cuando haya transcurrido el minuto y medio y nos hayan avisado, soltamos la lapicera y sacamos de adentro de la bolsa, al azar, una palabra de las que recortamos. Esa palabra, debe ir inmediatamente a formar parte de nuestro cuento. Sí o sí. 
Respiramos, pensamos “y ahora cómo hago para seguir con esta palabra de porquería en mi cuento” y, a la cuenta de tres, volvemos a escribir continuando nuestra historia con esa palabra invasora (obviamente, la palabra nos puede cambiar totalmente el sentido de lo que pretendíamos escribir al principio: buenísimo). Otra vez, quien nos acompañe, nos avisará cuando pasé el minuto y medio, para que extraigamos una nueva palabra. 
Repetiremos estas acciones al menos cinco veces, es decir hasta que hayamos sacado 5 palabras de nuestras bolsas (o cajas o guantes) y las tengamos incorporadas en nuestro cuento. (Si tienen ganas de más palabras, fabuloso, lo pueden hacer, pero traten de no agotar a quienes nos están dando una mano con el tiempo).
Finalmente, releeremos el cuento y le pondremos un título acorde.
“Eh, Barbita, ¿Al final no es el mismo juego que hacíamos el año pasado en la Estética?” 
Lo lamento, pero mis abogadxs no me dejan hacer ese tipo de confesiones. 

¡Choque de codos para todxs! 
Profe Sergio.-

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